ISABEL MONTES ENTREVISTA A
ESTHER PEÑAS
La autora de Enredadas entrevista a Esther Peñas con motivo de su relato 'Una visita inesperada' incluido en el recopilatorio Mi amor de verano. Sumérgete con ellas en esta entrevista a la mítica isla de Lesbos
La autora de Enredadas entrevista a Esther Peñas con motivo de su relato 'Una visita inesperada' incluido en el recopilatorio Mi amor de verano. Sumérgete con ellas en esta entrevista a la mítica isla de Lesbos
ISABEL MONTES: ¿Qué te decidió a escribir
una historia en Lesbos?
ESTHER PEÑAS: Safo es un personaje tan citado y mentado como desconocido. Me
pareció interesante situarla en su propio contexto para hacerla más cercana
(todos los datos que se narran –biográficos, geográficos, culturales- son
reales).
I. M.: ¿Cómo imaginas vivir en una
isla solo con mujeres?
E. P.: A priori, la idea es deliciosa. Pero prefiero un contexto híbrido:
convivir con hombres, mujeres e incluso -no queda otra- con políticos.
I. M.: ¿Crees que llegaron a
existir las Amazonas?
E. P.: Tienen una base histórica bastante solvente. Heródoto y algún otro
historiador habla de ellas, y aparecen –con distintas denominaciones- en obras
clásicas como la Odisea. Existiesen o no, resultan una estirpe fascinante.
"Históricamente, casi todo lo que concernía a la mujer quedaba anegado de silencio"
I. M.: ¿Es cierto, como dicen algunos historiadores, que se ha tratado de relegarlas a un rincón de la historia?
E. P.: Históricamente, casi todo lo que concernía a la mujer quedaba
anegado -total o parcialmente- de silencio. En el caso de las amazonas, se da el prurito
de que era un pueblo del que se sabía poco. Por fortuna, han sorteado todas las
vicisitudes para llegar hasta nuestros días sin perder un ápice de magnetismo.
I. M.: ¿La protagonista de tu
relato consigue llegar a buen puerto?
E. P.: Depende de qué personaje te responda. Los protagonistas, como las personas, toman decisiones que decepcionan a algunos y contentan a otros. En cualquier caso, creo que el puerto al que llega Tonina sorprenderá al lector.
E. P.: Depende de qué personaje te responda. Los protagonistas, como las personas, toman decisiones que decepcionan a algunos y contentan a otros. En cualquier caso, creo que el puerto al que llega Tonina sorprenderá al lector.
I. M.: Sería fascinante poder
viajar en el tiempo. ¿Te quedarías con el de tu relato o escogerías algún otro?
E. P.: ¡Ya lo creo! Y de concedérseme la oportunidad, viajaría a Lesbos,
pero también a la Galilea crucial y a principios de los años treinta del siglo
XX, para haber conocido a Jardiel Poncela y a Greta Garbo...
¿Algún futuro proyecto en mente?
Ufff... aparte de ‘Mi amor de verano’, acabo de presentar un
poemario y un ensayo así que ¡necesito que mi mente se quede en barbecho una
larga temporada!
ESTHER PEÑAS ENTREVISTA A ISABEL MONTES
La finalista del XIII Premio Odisea de Literatura entrevista a Isabel Montes. Cruz latina, el relato de Montes para Mi amor de verano, es la excusa perfecta para que estas dos geniales autoras se pongan a hablar sobre arte y mujeres.
E. P.: El arte se despliega como contexto de tu historia. ¿Qué elementos, a tu
juicio, convierten a una creación (sea iglesia, relato, escultura, película) en
una obra de arte?
I. M.: Creo que todo lo que uno pueda
crear, lo convierte en “especial”. Lo que ésa pieza, película, etc., haga
llegar a la gente, ya le da un valor, en cierta manera. Habrá a quién le guste
o no, pero ahí está.
El esfuerzo del artista queda
recompensado, de alguna manera, con la satisfacción de llegar a provocar distintas opiniones y
reacciones, sobre tu obra.
"Los parajes castellanos siempre han estimulado mi imaginación."
E. P.: ¿Crees que el arte, en general, que por definición es una
disciplina que no procura un rédito inmediato, sigue despertando interés en una
sociedad dominada por el consumo rápido y superfluo?
I. M.: Desde luego. Es muy difícil vivir
de ello. Un ejemplo muy cercano, es mi mujer. Años con una taller de artesanía
(figuras religiosas) y en cualquier chino, tienes las figuras que quieras. Nada
que ver, claro está. Su maestro fue un seminarista del Vaticano. La gente
aprecia el valor de la pieza, pero las “circunstancias” mandan, y mucho más,
ahora.
E. P.: ¿Por qué tratamos de evitar a toda costa que nuestros sentimientos acampen en el territorio laboral? ¿Por qué somos tan reacios a enamorarnos en el trabajo?
I. M.: Yo creo que es muy difícil separar lo sentimental de lo laboral.
Si tienes un problema en casa, eso se lleva al trabajo y viceversa. Es casi
imposible separar las cosas. No se deja de estar incómodo en cualquier caso, y
eso afecta a la pareja y a la relación por partida doble.
E. P.: Una de las protagonistas duda de la sinceridad de las
intenciones de la de otra. En eso casos,
¿hay que escuchar a la razón o al corazón?
I. M.: En una situación así, es muy
difícil no sopesarlo todo. Pero también imponiendo la razón, se demuestra, por
ejemplo en mi historia, lo que la otra persona, realmente, te importa. Aunque
se decida lo que se decida, siempre pierdes de alguna manera, todo depende de
lo que se valore más.
E. P.: ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de convivir con una desconocida,
aisladas, durante un cierto periodo de tiempo?
I. M.: Si las personalidades opuestas, los
inconvenientes, pueden ser muchos, aunque si se comparte profesión, las
diferencias pueden atenuarse, compartir ese algo en común, puede hacerlo más
llevadero. Y eso poco a poco, pude ser una gran ventaja.
E. P.: ¿Tenías en mente alguna ermita o iglesia en concreto en la que te inspiraste para recrear la que aparece en tu historia?
I. M.: Una preciosa ermita del siglo
XVIII, a unos tres kilómetros a las afueras de Villalón de Campos en
Valladolid, el pueblo de mi padre, dónde solemos pasar unas semanas en verano.
De ahí surgió la historia de Cruz Latina, ésos parajes castellanos, siempre han
estimulado mi imaginación.
E. P.: ¿Con qué nuevas entregas literarias nos sorprenderás
próximamente?
I. M.: Espero que con una novela,
ambientada en la segunda guerra mundial. Las dos protagonistas (una oficial
alemana y una chica francesa perteneciente a la resistencia) se quedan las dos
solas aisladas en un castillo en territorio alemán en pleno invierno.
Estoy a la espera de noticias.
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