lunes, 13 de febrero de 2012

#DUELODEAMOR. CUARTO ROUND: FRANCISCO CASTILLO VS FRANCISCO CASTILLO


El amor es el protagonista absoluto de EnamórateDiez relatos que conseguirán emocionarte recuperando la fe en el sentimiento más universal: amar. Vuélvete a enamorar, esta vez, de la mano de Francisco Castillo Martos, autor de La historia más triste del mundo, finalista del XII Premio Odisea de Literatura.




¿Qué te han parecido en conjunto los relatos recopilados en “Enamórate”?
Creo que todos los relatos son muy diferentes entre sí. Sin habernos puesto de acuerdo, cada uno de los autores hemos explorado caminos muy diferentes. Podemos encontrar humor, tragedia, esperanza, romanticismo clásico, amor sobrenatural, romances desde el más allá… Creo que los lectores encontrarán un relato a la medida de sus propios gustos. 

¿Qué diferencia encuentras entre tu relato y el de los demás autores?
Me da la impresión de que el resto de compañeros con los que comparto volumen son mucho más optimistas que yo en las lides del amor. Mi relato tiene un final agridulce que a lo mejor no gusta a todo el mundo. El amor es pasión, ilusión y alegría, pero también tiene sus dosis de melancolía, drama y tragedia.

¿Qué te sirvió de inspiración para construir el relato?
Paseando de madrugada por la Gran Vía madrileña observé a un chico joven que dormía en plena calle y me pregunté qué le habría llevado a esta situación. Me planteé la duda de si una persona en esas condiciones de indigencia es capaz de amar, de ser amado y de tener una relación sentimental.

"El amor es pasión, ilusión y alegría, pero también tiene sus dosis de melancolía, drama y tragedia."

¿Qué relato de tus compañeros te ha llamado más la atención?
Empecé el libro leyendo primero las narraciones de las chicas. Nunca había leído nada de literatura lésbica y aquí tenía la oportunidad de descubrir a tres escritoras de una vez. Y me han encantado. Paz Quintero me ha arrancado varias carcajadas con su historia llena de buen humor, Susana Hernández me ha transmitido mucha ternura y sensibilidad (y alguna lágrima de emoción) e Isabel Montes me ha descubierto que en el amor también existen los milagros. Gracias, chicas. 

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